martes, 10 de enero de 2017

Octavilla









Cuando es locura este sueño,
cuando es sueño esta locura,
el alma con tic risueño,
con afán, sin atadura,
con el más tenaz empeño,
levita a su soltura
y en ti halla renacida
sueño, locura y guarida.
                     MjH



Y te sueño...









Un vasto sueño
me acecha,
y me va venciendo,
y va escalando
lentamente
las puntas lánguidas
de la pestaña sumisa,
y me ocupa
las horas escogidas
del reloj inquieto.

Y cierro los ojos
y me exilio,
y la vida
se me escapa
a borbotones
por los efluvios
del aura onírica.

Y súbitamente
emerges tú, 
y sublimas el instante
y la noche
se viste de gala,
y te sueño...
                        MjH

Sólo un instante











Te vi sólo un instante.
Paseabas,
y de la mano de una diosa apócrifa te me mostraste,
cabalgando ilusiones por la tarde cálida de un día de sombras.

Sólo un instante,
y eclipsé
fulminantemente mis pasos y frené mi convicción,
detuve mi presente y te dejé bogar en tus sueños de olas.

Un instante sólo
y, encadenada
impenitentemente a un punitivo adiós ,
inmolé mi porvenir sobre el ara gélida de la dura roca.

Y en ese instante
cerré los ojos
y volaste sobre la cometa de mi dolor sangrante
sin deshojar siquiera los mustios tréboles de mi alma rota.

Y enmudeció el aliento,
y murió la melodía,
y el instante se hizo eterno.
                                          MjH
  

miércoles, 28 de diciembre de 2016

Vano ideal



                                           ("A través de la ventana". Óleo de Leonardo Herrera)




Su boca hendida de amargor obsceno
ansiosa se halla de alegría vana
y ríe y ríe con honda desgana
por laberintos de hastío sin freno.

Su mirada turbia, como ocre cieno,
busca claridad y abre la ventana,
y mira y mira con codicia insana,
mas huye la luz por un mundo ajeno.

Quisiera regar de bondad la tierra,
de sabio juicio sembrarla al instante,
encender la paz, apagar la guerra.

Quisiera borrar de forma apremiante
la ira del hombre, y a ello se aferra,
mas cruel la maldad camina arrogante.
                                                  (MjH)



lunes, 19 de diciembre de 2016

Apagaré la luz para siempre










Si te arrastra el torrente del olvido
hacia ríos extraños, engañosos,
y el desvelo de tus días tormentosos
no lo asfixia nuestro juego enloquecido,

si la llama de otro tiempo acontecido
del corazón sus hilos vaporosos
no los prende con bríos vigorosos
al albur del recuerdo enardecido,

se escarchará la lágrima vertida,
se dormirá al punto mi lamento,
se esfumará nuestra pasión vivida,

se marchará feliz el sufrimiento,
se secará la fuente complacida,
se apagará la luz en un momento.

                                                 (MjH)

sábado, 17 de diciembre de 2016

Porque estás...





                                             ( "...Porque te miro y muero..."
                                                         M. Benedetti)


Porque estás
y no estás,
porque vienes
y te marchas,
como días sombríos,
como las noches claras.

Porque hablas
y no hablas,
porque me agitas
y me calmas,
como la tarde azul,
como la gris mañana.

Porque vuelas
y me vuelas,
porque te caes,
porque te alzas,
como cimas egregias,
como hondas quebradas.

Porque sueñas
y me sueñas,
porque anhelas
y abres tu alma,
como sépalos verdes,
como corolas granas.

Porque los tibios jugos
ahogan las gargantas,
porque tus firmes pasos
alientan la esperanza.

Porque, sin tus latidos,
el aire se me escapa
y la luz se detiene
y las tinieblas andan.

Porque tu breve instante
es infinita llama
y me respiras lento,
a suaves bocanadas.

Y porque tú me vives,
y porque tú me matas.
                                 (MjH)







miércoles, 23 de noviembre de 2016

El beso que no te di (soneto en dodecasílabos)






Mi boca jugosa conjugaba un beso,
de azahar tejido y de sentimiento,
que anidaba tímido, con latido lento,
en la piel tatuada de albo embeleso.

Insomne se hallaba buscando el acceso
a la boca amante de amor avariento,
aguardaba ansioso libarla sediento
por el cauce grana del labio confeso.

Llegaba la noche umbría y callada,
pasaban serenos los azules días,
prendido en la boca en ardor bañada,

el beso seguía en secas bahías
varado en la arena dolida y ajada,
naufragó en mares de melancolías.
                                            (MjH)