sábado, 30 de marzo de 2013

ROMANCE DEL DESCONSUELO





Bajan caudalosos ríos
dibujando la ladera,
y arrastran en su regazo
azahares y azucenas,
que colman con sus aromas
y llenan, con sus esencias,
de virginal candidez
las orillas ribereñas.

Con su pureza de antaño
y  renovada inocencia,
se enaltece el verde valle,
se encumbra en su belleza.

La niña lo está mirando,
va la niña y lo contempla,
y su corazón sombrío
a solas llora su pena.

Con el caudal de sus ojos
y con su alud de tristeza,
las amapolas que brotan
se ajan y amarillean.

Desaparece la luz
y muere la primavera.

El sol que quiere inundar
de alegría aquella tierra,
seca con paños de oro
de sus mejillas las perlas.

La niña lo está mirando,
pero sus ojos se velan,
y su corazón sombrío
a solas llora su pena.
                           MjH

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