sábado, 15 de noviembre de 2014

Melancolía










Chorros de plata licuada,
en bandejas de tormento,
en bateas de desdicha,
resquebrajan sentimientos.

La tarde sin su arcoíris,
con pátinas de  desvelos
tiende su urdimbre de nácar
en los picos cenicientos.

Y el corazón se desborda
por las cimas de los cerros
con hendeduras de angustia,
donde se oculta el anhelo.

Un jilguero se desploma
en los pozos del recuerdo.
Sus alas caen abatidas
bajo el tenebroso cieno.

Y una triste melodía
de heladas palpitaciones,
rocía las emociones
de  leve melancolía.

                     (MjH )

2 comentarios:

  1. Gravedad melancólica se respira en el corazón de la poetisa.¿Qué ha pasado?. Arriba el ánimo y el corazón. JNV.

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  2. No hay problema, José. Es el otoño traicionero, que, con sus imprevistos cambios, nos juega a veces malas pasadas :-) Afortunadamente son momentos pasajeros y superables. Gracias por leer e interesarte. Un abrazo

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