domingo, 3 de abril de 2016

No volverá








No volverá
el prado verde y fresco,
donde el amor cantaba sus delirios,
ni volverá
la flor blanca del almendro,
que nos robó ese beso retenido.

No volverá
el rumor calmo del céfiro
a perfumar el valle renacido,
ni volverán
los acordes del deseo
a dejar honda huella en el camino.

De aquel lugar distante y muy querido,
de aquel edén, refugio de promesas,
sólo el rumor del canto ensordecido,
sólo el silencio errante entre la niebla,
habitarán el corazón herido
y marcarán en nuestras almas huecas
un ritmo tardo, triste, mortecino.
                                                        (MjH)

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